THE GRAMMAR OF DESIRE / BODY OF DISSENT

Late night: martes 3 de marzo, 19:00 a 21:00 h. 
Fiesta de inauguración: viernes 6 de marzo, 13:00 h.
Exposición: del 24 de febrero al 21 de marzo de 2026
En los eventos se servirá cerveza fría cortesía de Alhambra.
Texto: Teresa Arroyo de la Cruz
Hace más de dos milenios, cuando el sur de la España íbera era todavía un mapa de colinas sagradas, ríos vigilantes y ciudades fortificadas, los pueblos turdetanos, bastetanos, oretanos y túrdulos habitaban un territorio donde lo humano y lo divino convivían sin fronteras.

En aquella geografía luminosa —desde el valle del Guadiana hasta las tierras que hoy llamamos Jaén— la figura femenina ocupaba un lugar esencial. Himilce, princesa oretana, es solo la primera puerta de ese linaje de damas que la arqueología nos devuelve con mantos solemnes, joyas de rango y gestos de mediación: mujeres que representaban poder, memoria y vínculo con lo sagrado, envueltas en un halo de criaturas tutelares y símbolos híbridos que actuaban como guardianes silenciosos entre lo visible y lo invisible.

Sí, todo aquello pertenece a un tiempo lejano, pero su pulso no se ha extinguido: permanece como una corriente subterránea que aún hoy atraviesa la piel del sur. Desde las colinas de Jaén hasta la antigua frontera de Granada, desde la claridad marina de Cádiz hasta la amplitud del valle del Guadiana, persiste una sensibilidad que hunde sus raíces en aquellos pueblos íberos que habitaron estas tierras hace más de dos milenios. Sus símbolos —la fuerza de lo femenino, las figuras animales como guardianes del territorio, la relación sagrada con el paisaje— no han desaparecido: se han vuelto atmósfera.

Los artistas nacidos en estos lugares no la citan ni la imitan, pero su obra vibra con esa memoria larga que el territorio custodia, como si el tiempo, lejos de diluirla, hubiese convertido la tradición íbera en un estrato silencioso que sostiene la imaginación contemporánea.

En la piel del sur, el arte nunca se ha limitado a representar el mundo: siempre lo ha encarnado. Hay en Andalucía un modo antiguo de mirar, un pulso que viene de lejos —quizá de aquel tiempo íbero en que la imagen era gesto, rito, presencia— y que aún se desliza, sin que los artistas lo busquen, en la forma en que trazan un cuerpo, iluminan un rostro o dejan respirar una materia. No se trata de herencia consciente, sino de una afinidad profunda, casi instintiva: la misma que hacía de una dama un símbolo, de un animal una figura de tránsito, de un objeto un contenedor de significado. Los artistas de hoy no evocan lo íbero de forma explícita: lo intuyen, lo llevan bajo la piel, en la intensidad con la que miran, en el misterio con que construyen sus imágenes contemporáneas.

Desde esa vibración común —hecha de memoria, sensibilidad y territorio— surgen seis voces distintas, cada una con su propio modo de habitar el presente: En Juan Francisco Casas, la precisión del cuerpo femenino —serena, luminosa, casi renacentista en su delicadeza— se transforma en un gesto de devoción contemporánea: una forma de consagrar la presencia de la mujer con la misma solemnidad silenciosa que guardaban las antiguas damas íberas. La pintura matérica de Santiago Ydáñez posee un aura que eleva lo animal a territorio simbólico; sus grandes formatos respiran la intensidad de aquello que se contempla como ídolo, como figura protectora que irradia fuerza y misterio. En Silvia Lermo, el recuerdo detiene el tiempo: escenas íntimas donde la luz es ritual y la figuración se convierte en ofrenda al presente, un espacio donde la memoria del sur, con su carga simbólica, se vuelve imagen lenta, profunda y contenida. La obra de Julia Santa Olalla insiste en el enigma: objetos y figuras que parecen suspendidos en un instante sagrado, irradiando una energía alta, casi mágica, como si cada imagen fuese un ídolo discreto capaz de detener la narrativa y abrir un umbral. Irene Molina, desde el cruce entre pantalla y materia, construye un lenguaje escultórico nuevo: formas que emergen del mundo digital hacia lo físico como una arqueología futura y nacarada, dotadas de una presencia protectora que recuerda —sin decirlo— a las figuras que custodiaban antiguas sensibilidades. Y en el universo brillante de María José Gallardo, animales, joyas y símbolos se articulan en un imaginario contemporáneo donde lo culto y lo popular conviven con la elegancia inquietante del mito; sus composiciones resuenan como tesoros votivos del presente, relucientes y a la vez cargados de un cotidiano misterio.

No importa cuántos siglos hayan pasado desde que una dama, un ídolo o una figura animal protegían los umbrales del mundo antiguo: su eco persiste, transformado, filtrado por el tiempo, convertido ahora en materia contemporánea. Lo que permanece —por encima de estilos, técnicas o generaciones— es esa inclinación tan nuestra a dotar a la imagen de un interior, a convertir lo visible en una forma de pensamiento, de afecto y de misterio.

Ese es, en esencia, el gesto que recorre Bajo la piel del sur: una continuidad silenciosa que une gestos antiguos y miradas del presente, una forma de crear que reconoce que toda imagen contiene un tiempo más profundo que ella misma. En definitiva, un recordatorio de que, en el sur, lo antiguo no se aleja: se transforma y permanece.

Teresa Arroyo de la Cruz

Tras el paso de Renace durante seis años consecutivos por la denominada “Semana del Arte” de la capital de España, en la que ha participado en prestigiosas ferias internacionales como JustMad o UVNT (Ahora CAN MADRID), para este año 2026 ha decidido redoblar esfuerzos, afrontando un ambicioso proyecto producido junto a la Diputación Provincial de Jaén.
Tomando como base el legado de la cultura íbera sobre los creadores del sur, Renace ha apostado por presentar en la capital el trabajo de un grupo de artistas nacidos en territorios de aquella influencia, y que actualmente se encuentran entre los de mayor reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional.

Un jardín, seis pulsiones

Artistas: Juan Francisco Casas Mariajosé Gallardo Silvia Lermo Irene Molina Julia Santa Olalla Santiago Ydáñez. Comisariado: Teresa Arroyo de la Cruz

Organiza: RENACE

Del 24 de febrero al 21 de marzo de 2026
GN Atocha